jueves, 12 de enero de 2017

Ricos de izquierdas

Muchas veces hemos oído eso de que no se puede ser rico si se es de izquierda. O al revés, no se puede ser de izquierda si se es rico. Lo dicen habitualmente personas que están en la derecha, y lo dicen para criticar al adversario político.
Caben matices, claro está. ¿Cuánto de rico puede llegar a ser uno sin tener que dejar de ser de izquierda? ¿O cuánto de izquierda está permitido ser según cada tramo de renta? Las preguntas no son irónicas, son de verdad. En el brochazo gordo de la crítica a la izquierda vale siempre todo, especialmente ahora que los de derechas andan desaforadamente orgullosos de serlo. El comentario se basa casi siempre en un supuesto desenmascaramiento de alguien. Si ese alguien dice algún comentario apoyado en los postulados de la izquierda, es más fácil rebatir a la persona que rebatir la idea. Se dice que quien ha hecho la afirmación es rico y asunto liquidado: lo afirmado es inválido, es falso, es pura mentira. El recurso más fácil y más falaz, atacar ad hominem para no tener que esforzarse ni en comprender el argumento ni en encontrar argumentos contrarios.
Pero dejemos eso, vayamos al fondo de la crítica. Eso de enlazar la renta de uno con sus posibilidades en el pensamiento político debería tener una consecuencia inmediata: no se puede ser de derecha si se es pobre. Pero eso nunca se dice, al contrario, se usa como firme argumento para ensalzar cualquier idea derechista. Los pobres incluso la apoyan. Un pobre de derechas, según ellos, es una persona inteligente, que no se ha dejado engañar, que tiene un pensamiento crítico. El rico de izquierda es un embustero, un actor, un falsificador.
Todo esto tiene que ver con la actitud que está ahora tan de moda de denostar las ideologías. Se dice que son algo del pasado, ya superado (aunque no se dice qué las ha superado, qué es lo nuevo que ha sustituido a las ideologías). Se dice que los políticos no tienen ideología y que sirven a intereses económicos propios o de amigos cercanos. Se dice que las ideologías solo han traído desgracias a los hombres, guerras, enfrentamientos y miseria. Pues ya habrá que ir denuciando que la simple afirmación de que las ideologías han sido superadas es por sí misma la base de una ideología. Se trata de acabar con el rival negando su existencia. Quien se crea que no hay ya ideologías, no escogerá una u otra, no indagará, leerá, no estudiará, no intentará descubrir cuál es la más justa, la que más le gusta. Simplemente aceptará que la verdad es lo que le cuentan, sin más crítica. Asunto zanjado: todos compartimos la misma manera de pensar. Las diferencias son solo gustos musicales, preferencias a la hora de comprar, elección de una disciplina deportiva u otra, afición a un equipo o a otro. Por lo demás, en lo referente a cómo debe ordenarse la sociedad, qué valores deben inspirar a la sociedad, cómo aceptamos la desigualdad, cómo intentamos el reparto equitativo de los bienes materiales, todo eso no es significativo.
Pero yo me niego a admitir que no haya ideologías. Es cierto que las ideologías evolucionan y que no se puede ser hoy comunista con los mismos postulados de hace 60 años. Tampoco se puede ser fascista como lo fueron hace 60 años. Pero adaptando esos postulados a la realidad presente, sí habrá diferencias ideológicas y es bueno que las haya, porque así seguirá habiendo una crítica permanente a lo establecido y se seguirá luchando por un ideal de justicia.
Afirmar que una persona con un nivel de renta alto no puede ser de izquierda presupone que esa persona, por ser rico, no puede aceptar una ideología. No es cierto. Cualquiera puede estar dispuesto a renunciar  a parte de lo que tiene si eso contribuye al acercamiento a su ideal de justicia. No todos los ricos son explotadores o defraudadores. No todos intentan perpetuar la pobreza del otro. Por supuesto que cualquiera puede hacer suya una ideología izquierdista, aceptando el reparto de la riqueza y la igualdad material entre seres humanos, sea cual sea su nivel de renta. Y por supuesto que puede ocurrir lo contrario, y uno con dificultades económicas puede entender que los valores sociales y políticos que más le gustan son los de la derecha, la igualdad formal de oportunidades de inicio sin contar con los privilegios, el ahorro de impuestos para que cada uno escoja sus servicios sociales, el beneficio privado como motor de progreso.

Si no hubiera ideologías, nada de eso sería posible. Pero hay ideologías, incluida la que postula que no hay ya ideologías, y hay pobres de derechas y ricos de izquierdas. Pese a quien pese.

No hay comentarios:

Publicar un comentario